A finales de noviembre de 2025, un detalle técnico aparentemente menor llamó la atención del ecosistema tecnológico. El ingeniero Tibor Blaho analizó una versión reciente de la aplicación Android de ChatGPT (build 1.2025.329) y descubrió varias referencias explícitas a funcionalidades publicitarias: ads feature, search ad, search ads carousel.

Este tipo de menciones no aparecen por accidente en código de producción. Indican claramente una dirección estratégica: OpenAI se prepara para integrar la publicidad directamente en la experiencia de uso de ChatGPT.

A partir de ahí, la pregunta ya no es si ChatGPT buscará una monetización más profunda, sino cómo y hasta dónde llegará esta transformación.


Un modelo económico que quema efectivo a gran escala

ChatGPT no es un producto digital tradicional. Cada consulta requiere:

  • cálculo intensivo,
  • GPU especializadas,
  • alto consumo de memoria,
  • infraestructura distribuida a nivel global,
  • inversión continua en I+D para seguir siendo competitivo.
A la escala de cientos de millones de usuarios, los costes operativos alcanzan cifras enormes. Las estimaciones apuntan a varios miles de millones de dólares al año solo en inferencia e infraestructura.

Aunque los ingresos crecen rápidamente (suscripciones, API, contratos empresariales), los costes avanzan al mismo ritmo o incluso más rápido. El resultado es un modelo que todavía lucha por alcanzar una rentabilidad sostenible.


Creciente preocupación por la rentabilidad de la IA generativa

Este desequilibrio estructural alimenta una preocupación creciente entre inversores y analistas del sector. La IA generativa ya está transformando mercados y procesos, pero su base económica sigue siendo frágil.

Las comparaciones con la burbuja de Internet de principios de los años 2000 son cada vez más frecuentes:

  • adopción masiva,
  • valoraciones muy elevadas,
  • grandes promesas tecnológicas,
  • pero rentabilidad incierta.
OpenAI se encuentra en una posición delicada: es el símbolo global de la IA generativa, pero está expuesta financieramente si la monetización no acompaña.


La publicidad: un paso casi inevitable

En este contexto, la integración de publicidad parece casi obligatoria. El esquema que se perfila es bien conocido:

  • cuentas gratuitas con resultados patrocinados,
  • suscripciones de pago sin publicidad,
  • formatos publicitarios nativos integrados en la búsqueda o en las respuestas.
La publicidad puede ayudar a subvencionar a los usuarios gratuitos, pero no basta para compensar por completo los enormes costes de infraestructura. Puede reducir el déficit, pero difícilmente resolverá el problema por sí sola.

La publicidad es un apoyo necesario, no una solución definitiva.


Pagos integrados y comercio conversacional: un potencial aún limitado

OpenAI también está explorando usos transaccionales:

  • recomendaciones de productos,
  • flujos de compra conversacionales,
  • integraciones con servicios de terceros.
En teoría, convertir un asistente en una interfaz transaccional tiene sentido. En la práctica, estos casos de uso siguen siendo marginales. Aún faltan elementos clave:

  • un ecosistema estructurado de socios,
  • un modelo de comisiones maduro,
  • un volumen significativo de transacciones.
Son piezas prometedoras, pero todavía insuficientes como base económica.


La AGI se retrasa y la competencia se intensifica

La visión a largo plazo de OpenAI ha estado fuertemente ligada a la AGI. A finales de 2025, varios hechos son evidentes:

  • la AGI no se ha alcanzado,
  • los plazos siguen siendo inciertos,
  • el discurso se centra ahora en casos de uso más concretos y medibles.
Al mismo tiempo, la competencia avanza rápidamente. Surgen modelos más especializados, a menudo más eficientes y menos costosos, que reducen progresivamente la ventaja inicial de ChatGPT.


Búsqueda, publicidad y comercio: la trayectoria más coherente

En este contexto, el paso hacia un modelo de búsqueda / publicidad / comercio parece menos una elección estratégica y más una necesidad económica.

En Leadkong, creemos que esta evolución refleja una tendencia más amplia: los asistentes inteligentes no pueden limitarse a ser herramientas conversacionales. Para ser sostenibles, deben convertirse en sistemas orientados a la acción, capaces no solo de responder, sino también de guiar decisiones, cualificar la intención y generar resultados concretos.

Para ChatGPT, esto implica una transformación profunda:

  • convertirse en una interfaz central de búsqueda,
  • integrar publicidad contextual,
  • conectar la búsqueda con flujos transaccionales reales,
  • construir un ecosistema monetizado de agentes y plugins,
  • reservar una experiencia premium y sin anuncios para los usuarios de pago.
El modelo se asemeja cada vez más al de una plataforma global que al de un simple producto de software.


El coste de la inferencia: la restricción clave

Incluso en un escenario optimista de plataforma, existe una limitación fundamental: el coste de la inferencia.

La rentabilidad a largo plazo dependerá de varios avances técnicos simultáneos:

  • reducción significativa del coste de las GPU,
  • modelos más compactos y especializados,
  • estrategias más inteligentes de caching y enrutamiento,
  • equilibrio fino entre calidad del servicio y coste real de cálculo.
Sin una reducción estructural de estos costes, la presión financiera seguirá siendo elevada.


Una transformación obligatoria con un resultado incierto

La evolución del modelo de ChatGPT no es un simple cambio de posicionamiento. Es una respuesta directa a una realidad económica fundamental: la IA generativa a gran escala no es intrínsecamente rentable.

Si OpenAI logra:

  • construir un ecosistema completo,
  • capturar valor en toda la cadena (búsqueda, publicidad, transacciones),
  • reducir de forma significativa el coste de la inferencia,
entonces ChatGPT podría convertirse en un pilar económico sostenible.

De lo contrario, el riesgo de una corrección brusca seguirá siendo muy real.

La transformación ya está en marcha.
La única incógnita es si llegará a tiempo.